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Una Joven con propósito

Tengo un creador y un propósito.

Artículo de David Wilkerson “Carros Herrados”

viviendoparaDios

Por: David Wilkerson

MENSAJE

“Y Jehová estaba con Judá, quien arrojó a los de las montañas; más no pudo arrojar a los que habitaban en los llanos, los cuales tenían carros herrados” (Jue. 1:19). “Sino que aquél monte será tuyo; pues aunque es bosque, tú lo desmontarás y lo poseerás hasta sus límites más lejanos; porque tú arrojarás al cananeo, aunque tenga carros herrados, y aunque sea fuerte.” (Jos. 17:18)

¿Por qué nuestro país está infestado de SIDA? ¿Por qué se han vuelto inseguras nuestras calles? ¿Por qué toda una generación se ha enajenado con las drogas y el alcohol? ¿Por qué están nuestras fronteras indefensas ante los traficantes que inundan nuestra nación con una oleada de todo tipo de drogas?

Isaías describe nuestros tiempos: “¡Oh. Gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos depravados! Dejaron a Jehová, provocaron a ira al Santo de Israel, se volvieron atrás. ¿Por qué queréis ser castigados aún? ¿Todavía os rebelaréis? Toda cabeza está enferma, y todo corazóndoliente. Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite. Vuestra tierra está destruida, vuestras ciudades puestas a fuego, vuestra tierra delante de vosotros comida por extranjeros, y asolada como asolamiento de extraños”. (Is. 1:4-7)

Dios le advirtió a Israel que sus inclinaciones perversas acabarían en esclavitud “Y Jehová te hará volver a Egipto… y allí seréis vendidos a vuestros enemigos” (Dt. 28:68)

Nuestro país se ha vuelto una nación mala y perversa; y Dios nos ha entregado al enemigo. Ahora somos una nación de esclavos, ¡Somos esclavos de la lujuria, el alcohol, las drogas, la televisión, el dinero, el sexo, los placeres!. ¡Fuimos advertidos de los errores de Israel!. “Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos (instrucción), a nosotros a quienes han alcanzado los fines de los siglos.” (1 Co. 10:11).

Un ejemplo convincente y detallado para nuestra instrucción se encuentra en Jueces 4 y 5. “…Los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová. Y Jehová los vendió en mano de Jabín, rey de Canaán…” (Jue. 4:1-2).

Israel fue una vez una nación santa, apartada para Dios, que dependía solamente de su poder ¡Y no tenía temor a nada!, sus ciudades estaban llenas de niños que jugaban alegremente. Sus líderes y pastores anhelaban conocer el corazón de Dios. ¡Pero Dios vendió a Israel a esclavitud a causa de su lujuria y su apostasía! Durante 20 años de cautiverio Israel se rebajó como los cobardes porque 900 carros herrados cananeos corrían de un lado al otro por sus calles. Ningún israelita podía caminar por las calles con seguridad. ¡Los niños vivían con temor! Había “tregua en la puerta” debido a que se habían vuelto a nuevos dioses. “Quedaron abandonados los caminos… y los que andaban por senderos torcidos” (Jue. 5:6).

¡Qué pena! ¡Qué vergonzoso! ¡Hubo un día en que el pueblo de Dios hubiera podido destruir a cualquier enemigo! Ningún arma que se levantara contra ellos los podía vencer. Más ahora, ve a estos cobardes -el pueblo de Dios- escondiéndose, caminando en temor. El sonido retumbante de los carros de hierro infundía temor en sus corazones. Era el mismo tipo de escena que en Checoslovaquia cuando los tanques retumbaban por las calles imponiendo el comunismo. ¡Toda oposición era aplastada! Israel huyó a los poblados, escondiéndose en las montañas. El pecado había vuelto a la nación en un pueblo cobarde, envilecido y sin poder.

Algunos de ustedes que leen esto tal vez ya se estén preguntando, “¿Que es lo que quieres decir? ¡Ciertamente no vas a insinuar que los cristianos de hoy somos esclavos y cobardes! ¡Seguramente no vas a pasar por alto todas las convenciones grandiosas, los seminarios, las cruzadas y las marchas! ¿Qué hay de todos los ministerios especiales contra el aborto y la pornografía? ¿Y qué de las mega-iglesias donde miles se congregan en reuniones de alabanza y adoración magníficas? ¿No es esto avivamiento? ¿No está Dios con Su iglesia?”. Otros se pueden preguntar, “Mira a todos los cristianos ocupados -los que trabajan en la cárcel y en la calle-. Mira todos los programas de rehabilitación de drogas, todos los retiros espirituales. ¿Y qué acerca de todas las reuniones masivas de literatura, la radio y la televisión cristianas? ¿No es esto avivamiento?”

La respuesta a estas preguntas está en Times Square en la calle 42 -y en todas las zonas indignas y decadentes de todas las naciones-. La respuesta está en muchos de los escondrijos de drogadictos, la gran cantidad de hospitales llenos de pacientes con SIDA, los adictos neuróticos y aturdidos; las tiendas con videos pornográficos multiplicándose por toda la nación y aún en los poblados más pequeños.

ESTAMOS HABLANDO DE LOS CARROS DE HIERRO DEL DIABLO

Los perversos carros herrados del diablo todavía corren de un lado a otro por las calles -esparciendo temor- ¡Sin que nadie los confronte! ¡La nación y la iglesia parecen ser inútiles para detenerlos!

Recientemente trajimos a más de 500 cristianos a la ciudad de Nueva York para ayudarnos a comenzar la iglesia en Times Square. La mayoría eran valientes e intrépidos y tenían una carga por Nueva York. Pero algunos no podían esperar a regresarse a sus refugios, y algunos se fueron diciendo: “¡Qué pozo más degradante! ¡Los demonios tienen el control por todos lados! ¡Qué degradante!”. Los neoyorquinos no son diferentes. Yo escucho a los cristianos decir: “Yo trato de permanecer al margen de esos lugares perversos! No quiero estar cerca de ellos”. Así pues, escapamos a nuestras casas y apartamentos seguros, permaneciendo lejos de los adictos, permaneciendo lejos de Times Square, permaneciendo lejos de los pobres y de las prostitutas, manteniéndonos lejos, ¡Temerosos de estos carros de hierro satánicos!

¿Cómo nos atrevemos a jactarnos de que el avivamiento ha llegado -en cualquier parte de este territorio-? ¡Cuando las fortalezas de Satanás no están siendo desafiadas! ¿Es esto avivamiento, cuando todos los poderes legislativos que hay, municipal, estatal y nacional, no pueden controlar la calle 42? ¿Cuando todo lo que nuestro gobierno puede ofrecer es ir a los carros de hierro y decir “¡SOLO DI NO!”?. ¿Hay avivamiento cuando todas las iglesias juntas en la ciudad de Nueva York no son capaces de detener los carros de hierro del diablo?.

Los adictos y rufianes se están haciendo más valientes, los homosexuales ya no temen esconderse; los pornógrafos se burlan de nuestras leyes; los corredores de la bolsa de valores roban y negocian descaradamente; los criminales saquean y roban a plena luz del día; y cada domingo, algunos cientos de cristianos se reúnen como cobardes en sus seguras casas, la mayoría de ellos, pensando que nada se puede hacer contra estos carros de hierro! ¡El resto está holgazaneando en sus cómodas sillas, riéndose con sus programas televisivos.

La verdad es que la iglesia se ha conformado solamente con victorias en la cima de la montaña. Como los israelitas en la historia de Jueces 1, nosotros “Perseguimos al enemigo en la montaña”. “Y Jehová estaba con Judá, quien arrojó a los de las montañas…” (Jue. 1:19). Esto representa la victoria sobre los hábitos: la carne, la lujuria -¡El enemigo de adentro!- Israel puso sus altares en los lugares altos, empezaron a acostumbrarse a alabar y a adorar, y concedieron el resto a los seguidores del diablo. Ellos menospreciaron a los 900 carros de hierro y dijeron “el valle pertenece al dios de este mundo. Que el enemigo lo posea. No lo vamos a confrontar. Vamos a quedarnos aquí arriba a disfrutar de las bendiciones en la cima de la montaña. ¿Qué podemos hacer contra tal fuerza maligna?”.

Por el hecho de no ir tras esos carros de hierro Israel presentó un falso concepto de Dios a los paganos. ¡Ellos hicieron aparecer a Dios como débil e impotente! Los conductores de los carros se mofaron, “¡El suyo es un Dios de las colinas! El es solamente un Dios de cantos, ¡Alguien de quien cantar! ¡Alaban muy ruidosamente pero actúan cobardemente! El suyo es sólo el Dios de los cobardes e impotentes”.

¡Y así es hoy en día! ¿Qué imagen tiene el mundo de la iglesia? Esto es lo que ellos están diciendo, “Son un montón de ancianas débiles y fanáticas y predicadores en la calle que te ponen un folleto en la mano. La iglesia es para los enfermos, los débiles, los impotentes, ¡Aquellos que se están perdiendo! Ese tipo de gente no hace la más mínima diferencia. Ellos han estado aquí durante años, pero nada cambia. Al contrario, ¡Se vuelve peor! Todos ellos son como los predicadores codiciosos de la televisión, tienen a un ‘Cristo computadora’. No tienen agallas ni poder. Hablan mucho de poder, pero sólo pelean con los demonios que están dentro de la iglesia. Tienen miedo del verdadero diablo aquí afuera”.

No puede darse un verdadero avivamiento hasta que el pueblo de Dios salga en fe a confrontar a los carros de hierro del diablo -¡Justo en su propio territorio!-. ¿Por qué debe haber un avivamiento de santidad? Porque ese es el único tipo de avivamiento que saca a relucir el odio por el pecado. ¡Debe existir un coraje santo contra los carros de hierro del diablo! ¡Cuando el avivamiento que Dios quiere ha llegado, ningún demonio está a salvo! No habrá coexistencia con el mal. ¡Ningún principado o potestad será inmune a la autoridad espiritual ya que la visión de la santidad de Cristo crea un odio y un coraje enérgico contra el pecado! ¡A los endemoniados se les ordena ser libres! ¡Los fabricantes de ídolos claman “nuestro sustento está en juego”! Los libros inmundos son quemados. Los engañados que mienten al Espíritu Santo caen muertos. Los magistrados tiemblan, los carceleros caen sobre sus rostros y se convierten, ¡Y las ciudades se llenan de la noticia de que Dios ha llegado!

Durante el gran avivamiento de Welsh bajo el ministerio de Evan Roberts ¡Los adolescentes oraban!. Se cansaron de ver papás alcohólicos golpear a sus esposas. ¡Oraban y los bares cerraban! La policía lloró y se unió en el canto -y el crimen casi se detuvo por completo-.

ORACIÓN DE INTERCESIÓN -LA ÚNICA MANERA- DE ORIGINAR EL AVIVAMIENTO QUE DIOS QUIERE

“Entonces los hijos de Israel clamaron a Jehová…” (Jue. 4:3). ¡Desesperadamente buscaron a Dios!.

En medio de toda la maldad Dios tuvo un testimonio de su santidad en la tierra -una profetisa llamada Débora-. Mientras todos los demás se mostraban cobardes e insensibles, Débora estaba en el monte de Efraín encerrada con Dios aprendiendo a conocer su corazón, llevando su carga y aprendiendo a confiar en Jehová para la victoria sobre todo el poder del enemigo. Débora empezó a predicar una palabra pura a la iglesia del Señor que estaba debajo de la palmera en el monte de Efraín. Hubo un mensaje de santidad y de arrepentimiento y victoria (¡Que se predicaba en esa iglesia escondida!), el pueblo vino -despacio al principio- ¡Ricos y pobres! La clase alta “… vosotros los que cabalgáis en asnos blancos…” (Jue. 5:10), vinieron a Débora para escuchar y orar. Dios siempre tiene a los suyos dentro de los ricos. Durante el avivamiento de Carlos Finney los más adinerados en la ciudad estaban en el corazón de todo. Ellos escucharon a Débora y como sus corazones ardían dentro de ellos, también empezaron a ver como los carros de hierro huían.

La clase media se acercó “…los que viajáis…” (Jue. 5:10). No cabalgando en asnos blancos -hoy estos representan aquellos que utilizan los autobuses, el metro- los empleados. No había distinción de clases sociales al tiempo que todos iban a escuchar la misma palabra.

Los pobres venían “Lejos del ruido de los arqueros, en los abrevaderos…” (Jue. 5:11). Estos tenían que pelear para sobrevivir; siempre estaban en peligro, viviendo de un momento a otro. Pero ellos también vinieron a la iglesia de la palmera de Débora. Y los escribas vinieron “Y de Zabulón los que tenían vara de mando.” (Jue. 5:14). Todos los avivamientos tienen esto, ¡Un remanente escondido de escribas deseosos de pelear contra los carros de hierro con sus dones! Yo profetizo que muchos serán levantados en los medios de comunicación en los días que vienen. ¡La suya será una palabra poderosa! Escritores de oración, ambos hombres y mujeres estarán enlistados en la última batalla.

Eran hombres y mujeres -¡Trabajando juntos!- eran Débora y Barac ministrando juntos. No hay nada “macho” en un verdadero avivamiento del Espíritu Santo. Es Dios moviéndose en sus siervos, ¡Es Dios provocando a los hombres a actuar! Que diferente es la actitud de Barac con lo que vemos hoy en día. A él se le dijo que si Débora iba sola a la batalla, a una mujer se le daría el crédito por ganar la guerra. ¡A Barac no le importó el crédito o el honor! Quería la autoridad profética y el poder de la oración de esta profetisa con él ¡Así será hoy! ¡Cuando el verdadero avivamiento venga ninguno va a brillar! No habrá vanagloria alguna. Nadie va a escuchar: “Mi predicador favorito”. No habrá más gente diciendo “Mira, ¿No tiene él mucho poder?”. Por el contrario se dirá, “Cristo está ahí, ¡Hay santidad! ¡Dios habla!”.

La victoria fue realmente ganada contra los carros de hierro en el monte de Efraín debajo de la palmera. Fue un movimiento subterráneo de Dios. El mensaje en esta iglesia era, “¡Ni una pulgada al enemigo! ¡La batalla está aquí!”. Todos los que vinieron a este lugar secreto salieron con sus corazones encendidos. ¡Barac, el guerrero (“hombre de trueno”), había estado ahí! ¿Qué escuchó él de Débora? “¿Cuándo te vas a levantar y actuar como hombre? ¿Cuándo vas a creer que Dios tiene el poder para exterminar estos carros de hierro?”. Y los príncipes, los líderes y los escribas recibieron la palabra manifiesta de que Dios estaba a punto de pelear la batalla: ¡Más vale entrar a la pelea! ¡Dios va a reivindicar Su nombre! ¡El va a ser glorificado ante los ojos de los impíos!”.

De la intercesión surgieron direcciones muy claras: “Ve, junta a tu gente en el monte de Tabor y toma contigo diez mil hombres de la tribu de Neftalí y de la tribu de Zabulón” (Jue. 4:6). ¡No pudo haber sido más claro! Qué específico fue -¡Ve al monte de Tabor y junta diez mil hombres!- El enemigo vendrá contra ti con carros de hierro en el arroyo de Cisón -¡Dios entregará los carros de hierro y todo el ejército en tus manos!-.

Débora sabía cuándo moverse y dónde moverse. ¡En ese preciso día ella había escuchado a Dios! Para ella, esos novecientos carros de hierro ya eran chatarra. “Y reunió Sísara todos sus carros, novecientos carros herrados, con todo el pueblo que con él estaba, desde Haroset-goim hasta el arroyo de Cisón. Entonces Débora dijo a Barac: Levántate, porque este es el día en que Jehová ha entregado a Sísara en tus manos. ¿No ha salido Jehová delante de ti? Y Barac descendió del monte de Tabor, y diez mil hombres en pos de él.” (Jue. 4:13-14).

¿Por qué sucede que tanto de lo que hacemos en el nombre de Dios no trae resultados, es confuso, insatisfactorio y no presenta un reto a los carros de hierro del diablo? ¿Por qué no son claras y precisas nuestras direcciones como las que recibió Débora que vivió en un tiempo de menos luz? ¡Es porque no hemos estado encerrados con Dios! ¡Oramos únicamente para ser recompensados! Rehusamos la disciplina de oración privada y en grupo.

Yo personalmente estoy cansado de todos los esfuerzos vanos e inútiles. En los pasados 30 años hemos distribuido toneladas y toneladas de literatura. Nos hemos parado ante la gente, como niños en la costa que levantan las manos ante una gran ola y gritan “¡Detente!”. ¡Un folleto no es nada más que una espada de papel -a menos que vaya acompañado por el Espíritu Santo-! Es como si fuéramos a los carros de hierro y gritáramos “Hasta aquí y no más” y luego agitáramos las espadas de papel. ¡Esto es la letra que mata, a menos que vaya respaldada con mucha oración y lágrimas! A través de la oración Dios convierte esa espada de papel en una espada de acero. El evangelismo en las calles, sin el poder del Espíritu Santo y sin autoridad espiritual es ineficaz. Es tan solo puro entretenimiento que no cambia las vidas. ¡Sólo a través de oración y ayuno podemos ser una amenaza para esas fortalezas!

¡Ellos oraron para que descendiera una tormenta y fue la lluvia la que derribó a los carros de hierro! “Desde los cielos pelearon las estrellas; desde sus órbitas pelearon contra Sísara. Los barrió el torrente de Cisón, el antiguo torrente, el torrente de Cisón. Marcha, oh alma mía, con poder. Entonces resonaron los cascos de los caballos por el galopar, por el galopar de sus valientes.” (Jue. 5:20-22). El arroyo de Cisón se desbordó de sus orillas y formó un gran pantano cuando el enemigo se levantó y montó sus carros las ruedas patinaron y se hundieron más y más en el lodo. ¡Los carros se convirtieron en estorbos! Y en pedazos inservibles de hierro. Puedo mirar al ejército de Barac escalando agitadamente sobre esos carros inmovilizados, haciendo añicos las ruedas y despedazando los arreos. ¿No sabes que ellos vieron a esos carros inservibles, enlodados y hundidos y dijeron, “¿le tuvimos miedo a esto?” “Y Jehová quebrantó a Sísara, a todos sus carros y a todo su ejército…” (Jue. 4:15).

Cuando la lluvia del Espíritu Santo viene en respuesta a la oración, Dios atasca al enemigo en su propio territorio. De la noche a la mañana, el poder de Satanás es expuesto como ineficaz. El pueblo de Dios no tendrá miedo nunca más. No temerán lo que Satanás pueda hacerles. Las familias se salvarán. ¡Los hijos serán fortalecidos! Todas las fortalezas del enemigo serán aplastadas. La lluvia que desciende hace que el poder del enemigo se vea menguado.

¡ES PELIGROSO SER CONDESCENDIENTE DURANTE EL DÍA QUE DIOS SEÑALO PARA EL DESPERTAMIENTO!

Mientras que la cuadrilla avivada fue a tomar dominio en el nombre de Dios, otros rehusaron involucrarse. Los carros de hierro no les preocuparon ya que estaban muy ocupados con sus propios problemas y sus vidas.

Los rubenitas se negaron a comprometerse, “¿Por qué te quedaste entre los rediles, para oír los balidos de los rebaños? Entre las familias de Rubén hubo grandes propósitos del corazón. Galaad se quedó al otro lado del Jordán; y Dan, ¿Por qué se estuvo junto a las naves? Se mantuvo Aser a la ribera del mar, y se quedó en sus puertos.” (Jue. 5:16-17).

¡Los rubenitas todavía están entre nosotros! Ellos ahora están llevando a cabo o planeando otro seminario de “Cómo hacerlo”. Se congregan en convenciones y conferencias compartiendo grandiosas ideas de como ganar a los perdidos, como tomar dominio, como implantar un reino justo. Ellos están planeando estrategias. Tienen sus computadoras arrojando números -de como el mundo puede salvarse en 90 días si3.5 cristianos le predican a 6.2 paganos-. ¡Qué grandiosas búsquedas de todo corazón! Ellos aún lloran por su desinterés. Aman ir a reuniones para sentir una gran convicción. Toman grandiosas resoluciones. Forman comités. Estudian estrategias. Siempre preguntan, “¿Cuál es tu estrategia para alcanzar tu ciudad? ¿Cuál es tu plan maestro?” Mi respuesta es, “Nuestro único plan es permanecer en nuestras rodillas hasta que Dios nos diga exactamente cómo y cuándo actuar”. Ellos todavía están hablando cuando la batalla ya se peleó y se ganó. Ellos son los que escriben los libros para generaciones futuras -“16 pasos para vencer a los carros de hierro”-. Los rubenitas eran gente que no actuaba, no se comprometía, ni se ensuciaba las manos, ¡No subía a la montaña para orar con Débora! Tenían que llegar a su próxima conferencia.

Yo digo ¡Basta ya de todas las marchas, los especiales en televisión, las reuniones masivas, los planes en papel, las reuniones de estrategia, los grandiosos pensamientos de grandiosas mentes, el estimular, el rogar! ¡Es tiempo de orar! ¡Es tiempo de agarrarse de Dios! ¡Es tiempo de dejar todo a un lado y clamar al Señor por poder y guianza!

¡Galaad, Aser y Dan estaban muy ocupados haciendo dinero! Buscando éxito y prosperidad. ¡Eran demasiado adictos a la comodidad y a lo fácil! Lee Jueces 5:17 otra vez. Ellos se “quedaron en sus puertos”, envueltos completamente en su pequeño mundo de necesidades. ¡Absorbidos por sus pequeñas batallas particulares! Ellos “se quedaron en sus naves”, remando en su propio bote.

¡Estos son aquellos contra quien Amós profetizó! “¡Ay de los reposados en Sión… que duermen en camas de marfil, y reposan sobre sus lechos; y comen los corderos del rebaño, y los novillos de en medio del engordadero; gorjean al son de la flauta, e inventan instrumentos musicales, como David; beben vino en tazones, y se ungen con los ungüentos más preciosos; y no se afligen por el quebrantamiento deJosé…” (Am. 6:1,4-6). ¡No estaban “afligidos por el quebrantamiento de José!” Ellos “dilataron el día malo”: ¡Durmiendo en camas de marfil, reposando!; reposando sobre sus lechos; comiendo y bebiendo abundantemente; gorjeando su música. Ellos estaban inventando nuevas formas de disfrutar la vida. Se dice que alguien entró a la oficina de A.B. Simpson temprano en una mañana y vio a ese gran predicador misionero en el suelo, abrazando un globo terráqueo -llorando por los perdidos-.

LA MALDICIÓN DE MEROZ

¡Los de Meroz simplemente no se preocuparon! ¡Y fueron maldecidos por Dios por su complacencia! “Maldecid a Meroz, dijo el ángel de Jehová; maldecid severamente a sus moradores, porque no vinieron al socorro de Jehová, al socorro de Jehová contra los fuertes.” (Jue. 5:23). La maldición de Meroz es uno de los más serios temas en toda la palabra de Dios. Fue una maldición directa del cielo ¡Claramente revelando la actitud de Dios acerca de la complacencia! Rubén, Galaad y Aser no se comprometieron pero ellos no fueron maldecidos como lo fue Meroz. ¿Por qué la aterradora maldición sobre Meroz?

¡Fue una amarga controversia que Dios tuvo con Meroz! Yo creo que fue causada porque Meroz pecó contra la luz. Ellos habían escuchado el sonido de la trompeta y se hicieron sordos. ¡Ellos escucharon el clamor de Débora y se burlaron de ella! Los merozitas, creo yo, fueron maldecidos porque estaban tan cerca de la batalla, tan cerca de los carros de hierro, pero tan lejos de comprometerse o preocuparse.

Los días se han acabado en que los cristianos puedan estar tan cerca de la batalla, ver tantas cosas alrededor de ellos y las tapen diciendo, “¡Me voy a encerrar en mi cuarto, voy a orar y voy a crecer en Cristo yo sólo, no necesito a nadie -solo yo y el Señor-!”

¡No! El juez nos va a llamar a cuentas. “¡Estuve hambriento y no me diste de comer! ¡Desnudo y en prisión y tú no hiciste nada! ¡No fuiste a los desviados y a los esclavizados, ni los forzaste a entrar! ¡Te encerraste, envolviste tu talento en una servilleta y esperaste la venida del Señor! ¡Tú eres el talento encerrado!

Meroz trató de ocultarse del tumulto y tomó la salida fácil y segura. Ellos dejaron al resto del pueblo de Dios peleando contra los carros de fuego, mientras ellos se juntaban alrededor de sus acogedoras chimeneas. Pero Dios despreció su complacencia y puso una maldición sobre ellos. El tipo de maldición de Meroz es la peor de todas. Es ser abandonado al egoísmo, robado de toda energía y visión espiritual, para simplemente desaparecer en el olvido.

En cuanto a mi respecta, denme el valor y el fuego de Débora, denme su determinación en el Espíritu Santo, su confianza y su fe sin límites, su renuencia a acobardarse delante de los enemigos de Dios. ¡Que la iglesia de Jesucristo declare la guerra a todos los carros de hierro satánicos y obtenga la victoria con oración!

 

 

 

 

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Cuando la alabanza pierde su esencia

Hillsong_United_2_by_AlinaTsvor

¿Por qué somos tan dados a buscar estrellas? ¿Porque idolatramos a cantantes, músicos y predicadores cristianos? Cuando andábamos en el mundo idolatrábamos a cantantes seculares, ahora que somos cristianos, idolatramos a músicos cristianos, en ambos casos es idolatría.

Es cierto que Dios utiliza hombres y mujeres que con su inspiración propician manifestaciones espirituales entre los cristianos e inconversos. Sin embargo, Satanás esta ganando algunas batallas cuando estamos adorando a estos personajes que ministran a través de cintas grabadas o CD’s, o cuando procuramos autógrafos a la salida de los templos o salas de conciertos. ¿No crees que perjudicamos a estos ministros con nuestra actitud?
Muchos de ellos tratan desesperadamente de decirte que no son merecedores de tu adulación, y pareciera que esto nos impulsa a adorarlos con mayor volumen. Con esa actitud les impedimos que reflejen ampliamente a la persona de Jesús, a quien anhelan dar a conocer con su música. Así lo sienten y manifiestan, pero insistes en decirles que es a ellos a quien deseas ver o escuchar, destruyendo en muchos casos, su humildad, y contristando al Espíritu que trata de inspirarlos a que mantengan sus ojos en Cristo. Por supuesto, aquello que idolatramos es a lo que deseamos llegar a ser algún día, de todo corazón.
Mucha gente quiere llegar a ser como su cantante favorito y lo siguen con el mismo fervor que Cristo demanda que le sigan a El. Repito, así contristamos al Espíritu de gracia y no procuramos que Cristo sea enaltecido.
¿Por que será que nadie exalta a los misioneros que han dejado todo y viven en pobreza, exponiendo sus vidas y las de su familia a todos los peligros?
¿Por qué será que nadie desea imitar a los predicadores de los barrios pobres o de las cárceles, donde están imposibilitados de recoger ofrendas, porque si lo hicieran llorarían o se reirían de la cantidad que recogerían?
Porque hemos sido enseñados que nuestra meta debe ser la comodidad y seguridad, y que debemos procurar siempre el mayor numero posible de personas que nos respeten y aprecien.
¿No son los músicos y cantantes cristianos los que gozan de comodidad y fama? Y ¿No son los misioneros y evangelistas de barrios pobres los que viven en menos comodidades y tienen pocos admiradores, además mueren prematuramente tratando de ganar almas y pueblos enteros para la gloria de Dios?
Hay muchos esfuerzos misioneros en todo el mundo, donde gente demasiado pobre como para diezmar, esta siendo salva y trasformada; gente sin medios para subsistir, que no tienen quien les tienda la mano en los tiempos de escasez y desesperación. Yo mismo me arrepiento de haber grabado himnos o haber cantado en conciertos, si mi música y lo mas importante mi vida, no han provocado en mis oyentes un celo por entregarse al Señor completamente.
Deja de hacer dioses a los que tiene ministerios de música y de desear ser como ellos. El Señor dice: “Niégate a ti mismo, toma tu cruz cada día, y sígueme” (Lucas 9:23)
Mi piano no es mi cruz, es mi herramienta. El día que el Señor me provea de otra herramienta más efectiva para predicar su Evangelio, ese día dejare de tocarlo.
Para terminar permítanme decirles que a los únicos ministros de la música a quien Dios dirá: “Bien, buen siervo fiel”, son aquellos cuyas vidas prueben lo que su música dice y para quien la música es menos importante que la glorificación del Señor Todopoderoso.
Arrepintámonos de nuestra idolatría y desistamos de buscar comodidades excesivas y fama, mientras transitamos en este mundo como extranjeros y peregrinos (Hebreos 11:13), sabiendo que nuestra recompensa esta en los cielos, y que nuestro servicio a Dios es “no solo creer en El, sino padecer por El” (Filipenses 1:29).

Que Dios Les Bendiga.

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El peligro de que los predicadores, no prediquen contra el pecado.!!!!!!!

alqueordenaresukmin
Por David Wilkerson
Probablemente este familiarizado con la historia del Rey David y su única aventura adultera con Betsabé. El incidente resulta en el embarazo de Betsabé. Tan pronto como ella descubrió su condición, ella le manda una nota a David, diciendo: “Estoy embarazada.”
Cuando David leyó la nota, tuvo pánico. Su reputación como un hombre piadoso y recto estaba en peligro. Él era un hombre que había escrito más de 3.000 Salmos y cánticos espirituales. Él fue el instrumento de Dios al matar los enemigos de Israel. Y él le había ilustrado al mundo lo que significaba tener un gran corazón para Dios.
Pero ahora, en su estado de pánico, David pensó no tan solo en su reputación, sino en la del Señor. Si su pecado fuera expuesto, estaría conectado al nombre de Dios. Visiones de un gran escándalo inundaban su mente. Así que David, concibió un plan para cubrir su aventura con Betsabé. Y la puso en acción enviándole un mensaje a Joab, el general al frente de su ejército. El mensaje decía, “Envíame a Urías, el heteo.” (2 Samuel 11:6).
Ahora bien, Urías era el esposo de Betsabé, y era parte de la infantería del ejercito de Israel. Evidentemente, Urías era parte de un destacamento elite de soldados, porque las Escritura lo menciona como uno de los siete hombres más fuertes de David (ver 23:39). Cuando Joab recibió el mensaje, debió ponerse sospechoso. Él conocía el corazón de David, incluyendo sus tendencias lujuriosas. A pesar de eso, el general mando a Urías a Jerusalén, para averiguar lo que David tenía que decirle.
Cuando Urías llego, David lo recibió en su residencia real e inmediatamente comenzó una conversación militar. Él le preguntó: “¿Cómo va la guerra? Y ¿cómo esta tu general? ¿Tus compañeros se están llevando bien? “Urías debió preguntarse: ¿De que se trata todo esto? Soy tan solo un hombre de infantería. No he hecho nada que merezca este tipo de atención.” O, también se habrá puesto sospechoso. Pudo haber escuchado algún chisme acerca de la aventura (aunque las Escrituras no registran que esto fuera conocimiento público).
Lo cierto es, que David le estaba tendiendo una trampa a Urías. El rey pensó que su problema se solucionaría si tan solo pudiera poner a Urías en la cama de Betsabé por una noche. Entonces Urías pensaría que él había causado el embarazo de su esposa. David le dijo: “Has peleado una larga batalla, y debes estar cansado. ¿Por qué no te vas a tu casa y descansas esta noche? Enviare comida especial para que disfrutes.” Pero cuando Urías se fue, el no fue a su casa. En vez de eso, él durmió en la casa de guardias en las afueras del palacio. Cuando David supo esto al otro día, él llamo a Urías y le pregunto: “¿Por qué no fuiste donde tu esposa anoche?”
Urías contestó: “El Arca, Israel y Judá habitan bajo tiendas; mi señor Joab y los siervos de mi señor, en el campo; ¿cómo iba yo a entrar en mi casa para comer y beber, y dormir con mi mujer? ¡Por vida tuya y por vida de tu alma, nunca haré tal cosa!” (2 Samuel 11:11). Urías solo podía pensar en sus compañeros. Su lealtad debió poner carbones ardientes sobre la cabeza de David.
Ahora, el pánico del rey aumentó. Rápidamente, ordeno que Urías se quedara en Jerusalén una noche más. Entonces él puso otro plan en acción. Esa noche, invitaría a Urías a su mesa a cenar, lo llenaría de vino y lo emborracharía. Sí Urías perdía sus estribos, se olvidaría de sus compañeros y querría dormir con su esposa.
¿Puedes imaginarte a este rey piadoso, un predicador de justicia, tratando de emborrachar a uno de sus fieles soldados? Eso es exactamente lo que David hizo. Y el plan funcionó: Urías se emborracho. David dio ordenes a sus guardias del palacio, “lleven a este hombre a su casa y a su cama.” Pero nuevamente, las escrituras dice, “Por la tarde salió a dormir en su cama, junto a los guardias de su señor; pero no descendió a su casa.” (11:13).
En este momento, el pánico de David aumentó más allá del control. Él sabía que tenía que tomar acción drástica. Así que escribió una carta a Joab, ordenándole que pusiera a Urías en el frente de la batalla más ardiente. Entonces, cuando el enemigo surgiera, Joab debía retroceder con todas sus tropas excepto Urías. En resumen, David quería que mataran a Urías.
David le entrego una carta sellada a Urías con instrucciones de entregarla a Joab. El leal Urías no lo sabia, pero su comandante-en-jefe acababa de entregarle su propia sentencia de muerte. Cuando Joab leyó la carta, el se dio cuenta del plan de David. Más sin embargo, obedeció la orden del rey de todas maneras. Él envió a Urías a una misión suicida. Y tal como David había planeado, mataron al soldado en la batalla.
Es difícil concebir que un hombre piadoso y justo como David pudiera caer en tal horrible pecado. Aun hoy, con todos los reportes noticieros de violaciones, violencia y asesinatos, la historia de David sobresale como una de las peores caídas que cualquier líder hubiera tomado. ¿Por qué? Porque le sucedió a un hombre de Dios, alguien apasionado por la justicia y rectitud.
Probablemente, recuerdes lo que siguió a esto: Betsabé lloro la muerte de su esposo por siete días, según la ley. Entonces David la llevo al palacio, donde ella se unió a su harén de esposas (el ya tenia cinco). Con el tiempo, Betsabé dio a luz al bebe de David. Y por todo un año después del asesinato, David no mostró señales de arrepentimiento por sus hechos. De hecho, él justificó la muerte de Urías ante Joab, diciendo que Urías había muerto por fortunas de guerra: “… porque la espada consume, ora a uno, ora a otro;” (11:25).

“Gracias a Dios que David tuvo un pastor que no temía al hombre”

Natán, el profeta era el pastor de David. Y el no tuvo temor de exponer el pecado en su rebaño, incluyendo el pecado del rey. Veo a Natán como un tipo del pastor piadoso que gime por los pecados en su congregación. Debió entristecerlo profundamente que David, un hombre a quien todos consideraban como piadoso y justo, estuviera encubriendo pecado.

Muchos ministros jóvenes me han hecho preguntas similares: “¿Cómo puedo tratar con el pecado en mi congregación? Tantas parejas se están divorciando, y otros están viviendo en adulterio. Yo sé que tengo la responsabilidad de predicarles acerca de la santidad de Dios. Pero no quiero ahuyentarlos de la iglesia, tampoco.”
Mi contesta a estos predicadores jóvenes es siempre la misma: “Tu congregación escuchara cualquier cosa que tengas que decir, si lo dices a través de lagrimas. No puedes darle sobre la cabeza con tu mensaje. Ellos tienen que saber que tu corazón esta quebrantado. Trata de llevarlos al arrepentimiento predicando la gracia de Dios. Si, la Palabra es una espada de dos filos, pero tienes que manejarla con guantes de terciopelo.”
Por supuesto, esta no es la actitud de cada pastor. Regularmente, recibo cartas de cristianos que dicen, “Tiene que escuchar predicando al Reverendo fulano de tal. Él es durísimo con el pecado.” Pero, la mayoría de las veces, los casetes de los sermones de estos predicadores no son mas que diatribas furiosas contra cosas externas. Sus mensajes raramente incluyen la misericordia o gracia de Dios. En vez de eso, ponen cargas pesadas sobre sus ovejas, mas sin embargo, nunca levantan un dedo para aliviarlos.
Yo creo que Natán nos provee con un ejemplo maravilloso de cómo un ministro piadoso expone el pecado. El no entró airado en la presencia de David, con los brazos en el aire y la voz como trueno. El no señaló la cara de David con su dedo huesudo gritándole: “¡tú eres el culpable!” No, él llevó el mensaje de Dios, temible y revelador de pecado con gran sabiduría, poder persuasivo y tierna misericordia. Y él usó una parábola para hacerlo.
Natán le dijo a David: “Un hombre pobre tenía una sola corderita. Era la mascota de la casa y era amada como un miembro de la familia. Esta corderita se sentaba en la pierna de todos, buscando ser mimada. Así que el hombre la crió y alimento como uno de sus hijos. Ahora el hombre pobre tenia a un vecino rico dueño de mucho ganado. Un día el hombre rico estaba entreteniendo visita. Cuando llego la hora de cenar, mando a uno de sus sirvientes a matar un cordero. Pero le dijo al sirviente que no lo tomara de su propio rebano, sino que lo robara del vecino, lo matara, cocinara y sirviera a su visitante.”
Cuando David escucho esto, se encendió. Le dijo a Natán, “¡Ese hombre rico merece la muerte!” “¡Vive Jehová, que es digno de muerte el que tal hizo! Debe pagar cuatro veces el valor de la cordera, por haber hecho semejante cosa y no mostrar misericordia.” (2 de Samuel 12:5-6).

En este momento, Natán debe tener lágrimas en los ojos. Temblando, le dijo a David: “Tú eres ese hombre. … has tenido en poco la palabra de Jehová,…A Urías, el heteo, lo mataste a espada y tomaste a su esposa como mujer.” (12:7, 9).
Natán estaba diciendo: “David, ¿es que no entiendes? Estoy contando tu historia. Tú tenías cinco esposas, sin embargo, robaste la única esposa de otro hombre. No tuviste misericordia de él. Lo mandaste a la batalla para que fuera asesinado, para apoderarte de su corderita. Te has convertido en un adultero, un asesino y un ladrón. Has tomado la Palabra de Dios ligeramente.” Natán expuso cada detalle del pecado de David. Pero el no lo hizo con furia; mas bien, él le habló sencillamente al rey: “… dijo Natán a David” (12:7, énfasis propio).
Ese fue el momento en que todo golpeo a David, y el se quebrantó. Cuando leemos los escritos de David de ese tiempo, vemos el clamor de un corazón quebrantado: “Mis huesos están débiles. No puedo dormir. Cada noche cubro mi almohada con lagrimas.” El Espíritu Santo estaba persiguiendo a David, hablando a su corazón, animándole a arrepentirse. El no pudo escapar la persecución misericordiosa de Dios.

“Mientras leo y releo esta historia, el Espíritu Santo no me dejaba hastaque me mostró una poderosa verdad”

Después de estudiar este pasaje, comencé a clamar a Dios: “O Señor, ¿serás tan misericordioso conmigo como lo fuiste con David? ¿Me enviaras una poderosa palabra que exponga el pecado, como le enviaste a él? Por favor, Dios, si alguna vez me deslizo al compromiso, ponme bajo la reprobación santa de un profeta que no teme exponer el pecado.”
Yo creo que uno de los dones de misericordia más grandes de Dios a su iglesia son sus fieles ministros, quienes amorosamente nos reprueban de nuestros pecados. Doy tantas gracias a Dios por tales “predicadores Natán,” gente que no temen ofender a los ancianos, diáconos o miembros ricos de la iglesia. Se ponen cara a cara con cualquiera, para exponer sus iniquidades en ternura y amor.
Por supuesto, que nadie quiere tal reprobación. Algunos en nuestra lista de correo han escrito: “No me gusta abrir sus cartas. Leerlas siempre me hace sentir incomodo. Me desaniman.” “Yo no puedo servirle a un Dios como el suyo, quien siempre esta rebuscando en mi alma para exponer cosas.” “Usted necesita suavizar sus mensajes. No puedo soportarlos.”
Yo sé que como un pastor amante, tengo que cuidar mi tono. Pero no puedo pedir disculpas por predicar la verdad convencedora. Te pregunto, ¿qué le sucede a la iglesia cuando los pastores no le muestran a la gente sus iniquidades? ¿Dónde hubiera terminado David, si no tuviera a Natán para mostrarle su maldad?
Tienes que entender, Natán estaba muy bien enterado que el poderoso rey podía matarlo en cualquier momento. Él había visto a David furioso en muchas ocasiones. Así que, ¿por qué Natán no dijo, “Solo seré un amigo de David. Orare por él y estaré presente cuando me necesite. Tengo que confiar que el Espíritu Santo lo convencerá.” ¿Qué hubiera pasado?
Yo creo que sin la palabra convincentede Natán, David hubiese caído bajo el peorjuicio conocido por la humanidad.
El peor juicio posible es que Dios te entregue a tu pecado, que detenga todo trato del Espíritu Santo en tu vida. Sin embargo, eso es exactamente lo que esta pasando con muchos cristianos hoy día. Escogieron escuchar solo predicas suaves que aseguran la carne. Donde no hay Palabra convincente, no puede haber tristeza piadosa por el pecado. Y donde no hay tristeza piadosa por el pecado, no puede haber arrepentimiento. Y donde no hay arrepentimiento, solo hay dureza de corazón.
El apóstol Pablo escribió a la iglesia de los Corintios: “Ahora me gozo, no porque hayáis sido entristecidos, sino porque fuisteis entristecidos para arrepentimiento, porque habéis sido entristecidos según Dios,… La tristeza que es según Dios produce arrepentimiento…” (2 Corintios 7:9-10). Pablo dijo que su clamor contra el pecado de los corintios produjo tristeza santa en ellos que los llevo al arrepentimiento. A su vez, eso produjo en ellos un odio hacia el pecado, un temor santo de Dios y un deseo para vivir rectamente. Pero esto nunca hubiese pasado si el no hubiera predicado una palabra convincente, aguda y penetrante.
La razón por la cual Pablo hablo tan fuertemente a los corintios era, “… para que se os hiciera evidente la preocupación que tenemos por vosotros…” (7:12). En otras palabras: “yo no estaba tratando de molestarlos o condenarlos. Yo expuse su pecado para que vieran cuanto los amo y tengo cuidado de ustedes. Cuando el Espíritu Santo toca la puerta de su corazón, a veces suena como un golpe severo. Pero, en realidad, Dios esta mostrando su tierno amor.”
Sin tal palabra, seguro que David hubiera caído bajo terrible juicio. Ya el había pasado un año en sus asuntos, sin enfrentar lo que había hecho. El no escucho ninguna palabra de reprensión o corrección. Así que con cada día que pasaba, su pecado se hizo más fácil de ignorar. Además, su ejército seguía ganando victorias decisivas. En la superficie, todo parecía irle bien. Pero estoy seguro que David tenia problemas para dormir en la noche. Probablemente, se despertaba cada día con una nube oscura colgándole encima. El hecho es, nadie que tiene intimidad con el Señor puede permanecer cómodo viviendo en pecado.
Permíteme darte un ejemplo: yo aconseje a un querido hermano cristiano a quien yo sospechaba que sostenía una aventura. Cuando se lo pregunto, lo negó vehementemente. Luego, un mes más tarde, pidió verme tarde una noche. Cuando me encontré con el, el esta llorando y quebrantado. El confeso, “Pastor, he estado viviendo en el infierno por semanas; le he mentido a usted y a Dios. He estado viviendo en adulterio. He repetido cada mensaje del pulpito, cada palabra de aviso. Y pude acallar la voz de Dios.” El Espíritu Santo continuamente le recordaba a este hombre todas las predicas que exponen el pecado que había escuchado. Y él fue llevado a arrepentimiento al recordar esa palabra predicada.
Ahora te doy otro ejemplo: una hermana en Cristo me escribió, “Hermano David, he estado casada por veinte años. Amo a mi esposo, pero ahora probablemente tendré que dejarlo aunque no quiera. No puede descifrar porque este hombre de Dios, quien va a la iglesia conmigo regularmente, comenzara a deteriorarse tanto en su carácter. Se ha vuelto deshonesto conmigo, un muro creció entre los dos. Pronto el se convirtió en un extraño para toda nuestra familia. No podía discernirlo. Ore e hice todo lo que pude para poder entender porque el se estaba deshaciendo. Entonces descubrí porque: estaba enviciado a la pornografía desde antes de casarnos, y por algún tiempo después. El aun dice ser cristiano y asiste a la iglesia conmigo. Pero se niega a dejar el vicio.”
Este hombre esta a punto de perder su familia y su hogar. Él declara que ha nacido de nuevo y que va camino al cielo. ¿Crees que él necesita un golpecito en la espalda y una palabra de seguridad? ¿Necesita el escuchar a algún predicador decir: “Estas bien, Jesús te ama? ¡No, nunca! Él necesita un Natán, alguien que le diga, “¡Tú eres hombre culpable!” Él necesita ser despertado, que le enciendan el fuego del Espíritu Santo debajo de él. De otra manera, será entregado a su pecado y con el tiempo será destruido.

“Si no hubiera un Natán—ninguna palabra proféticay penetrante—David hubiese terminado como Saúl:espiritualmente muerto, sin dirección del Espíritu Santo,habiendo perdido toda intimidad con Dios”

Mientras David escuchaba la palabra amorosa pero penetrante de Natán, él recordó el tiempo cuando un rey anterior fue advertido por un profeta. David había escuchado todo acerca de Samuel advirtiendo al Rey Saúl. Y él había escuchado la respuesta a medias de Saúl, confesando, “He pecado.” (Yo no creo que Saúl clamo desde su alma, como lo hizo David, “¡He pecado contra el Señor!”).

David vio de primera mano los cambios ruines que cayeron sobre Saúl. El rey que una vez fue piadoso y dirigido por el Espíritu continuamente rechazaba las palabras de reprobación del Espíritu, llevadas a él por un profeta santo. Pronto Saúl comenzó a caminar en su propia voluntad, amargura y rebelión. Finalmente, el Espíritu Santo se aparto de él: “Por cuanto rechazaste la palabra de Jehová, también él te ha rechazado para que no seas rey” (1 Samuel 15:23). “… de Saúl se había apartado;” (18:12). Saúl termina yendo a una bruja buscando dirección. Él le confeso a ella, “Dios se ha apartado de mí y ya no me responde, ni por medio de los profetas ni por sueños; por esto te he llamado, para que me digas lo que debo hacer.” (28:15).
David recordó toda la locura, fealdad y terror que rodeaba a este hombre quien le había cerrado la puerta a la Palabra de Dios. De repente, la verdad penetró su propio corazón: “Dios no hace acepción de personas. He pecado como Saúl. Y ahora aquí está otro profeta, en otro tiempo, dándome la Palabra de Dios, como Samuel se la dio a Saúl. O, Señor, ¡he pecado contra ti! Por favor no quites tu Santo Espíritu de mí, como hiciste con Saúl.”
David escribió, “porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo he pecado; he hecho lo malo delante de tus ojos,…Purifícame… ¡Crea en mí, Dios, un corazón limpio, … No me eches de delante de ti y no quites de mí tu santo espíritu.” (Salmo 51:3-11).
Un comentarista sugiere que a pesar del arrepentimiento de David, el nunca se recupero de su caída. Él señala que la Biblia dice poco acerca de cualquier victoria por David después de este tiempo. Más bien, él sugiere, David meramente se desvaneció al trasfondo hasta su muerte.
Es cierto que David pago severas consecuencias por su pecado. De hecho, él profetizo juicio sobre si mismo: El le dijo a Natán que el hombre rico que le robo el cordero al hombre pobre debe restaurar todo cuatro veces. Y eso fue justo lo que sucedió en la vida de David: él bebe que Betsabé dio a luz murió en pocos días. Y tres de los otros hijos de David—Amón, Absalón y Adonias—todos tuvieron muertes trágicas y antes de su tiempo. Así que, David pago por su pecado, con cuatro de sus propios corderos.
Mas la Biblia claramente muestra que cada vez que volvemos al Señor en arrepentimiento genuino y del corazón, Dios responde trayendo absoluta reconciliación y restauración. No tenemos que terminar como Saúl, descendiendo a la locura y al terror. Ni tampoco tenemos que ‘desvanecernos’ de la vida, pasando nuestro tiempo en vergüenza callada hasta que el Señor nos lleve. Al contrario, el profeta Joel nos asegura que Dios entra inmediatamente cuando nos volvemos a él: Rasgad vuestro corazón… convertíos a Jehová, vuestro Dios; porque es misericordioso y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y se duele del castigo.” (Joel 2:13).
Extraordinariamente, Dios luego nos da esta increíble promesa: “Yo os restituiré los años que comió la oruga,… Comeréis hasta saciaros, y alabaréis el nombre de Jehová, vuestro Dios, el cual hizo maravillas con vosotros; y nunca jamás será mi pueblo avergonzado.” (2:25-26). El Señor promete restaurar todo.
Tienes que entender, cuando esta profecía fue dada, Dios ya había pronunciado juicio sobre Israel. Pero el pueblo se arrepintió, y Dios dijo, “Ahora voy hacer cosas maravillosas para ti. Voy a restaurar todo lo que el diablo se robo.”
Amados, las tiernas misericordias de Dios permite al peor pecador decir, “No soy un adicto a drogas. No soy un alcohólico. No soy un adultero. Soy un hijo del Dios viviente, con todos los derechos del cielo en mi alma. Ya no vivo bajo condenación, porque mi pasado esta completamente detrás de mí. Y no tengo que pagar por mis pecados pasados, porque Jesús pago el precio por mí. Lo que es mas, él dice que me restaurara todas las cosas.”
Esta es la verdad de lo que le sucedió a David: Él escuchó la Palabra de Dios a través de Natán, el se arrepintió y obedeció, y como resultado, el paso el resto de su vida creciendo en su conocimiento de Dios. El Señor dio gran paz a la vida de David. Y con el tiempo, todos sus enemigos fueron silenciados.
Pero la evidencia mas clara de la restauración de Dios en la vida de David es su propio testimonio. Lee lo que David escribió en los días de su muerte:
  • Jehová es mi roca, mi fortaleza y mi libertador; Mi Dios, fortaleza mía, en él confiaré; mi escudo y el fuerte de mi salvación, mi alto refugio, mi salvador.” (2 Samuel 22:2-3). Este no es el testimonio de alguien que se ha desvanecido.
  • “… mi Dios clamé y escuchó mi voz…me tomó. Me sacó de caudalosas aguas. … Me sacó a lugar espacioso, me libró porque me amaba.” (22:7, 17, 20). Hemos estudiado todo lo que David hizo para desagradar al Señor. Pero, aun después de todo eso, David pudo decir, “Le Señor se deleita en mi.”
Esta es la razón por la cual David siempre será conocido como “un hombre acorde con el corazón de Dios: Es porque el rápidamente y genuinamente se arrepintió de sus pecados. Proverbios nos dice:
  • “… pero el que acepta la corrección recibirá honra.” (Proverbios 13:18). Dios te honrara, si amas y obedeces la corrección santa.
    • “… sino que rechazaron mi consejo y menospreciaron todas mis reprensiones comerán del fruto de su camino y se hastiarán de sus propios consejos. Porque el desvío de los ignorantes los matará, (1:30-32). Si vuelves oídos sordos a la corrección santa, terminara destruyéndote.
    • “… y camino de vida son las reprensiones…” (6:23). Simplemente, la Palabra convencedora de Dios trae vida.
    Querido santo, la verdad acerca de “predicas duras,” si es predicada con lágrimas, es que es en realidad “predica de gracia.” Si estas siendo sondeado por la Palabra de Dios—si su Espíritu no esta permitiéndote sentarte cómodo en tu pecado—entonces se te esta mostrando misericordia. Es el profundo amor de Dios obrando, atrayéndote de la muerte a la vida.
    ¿Responderás a él como David? Si es así, conocerás la verdadera restauración y reconciliación. Y Dios restaurara todo lo que el enemigo se ha robado. ¡Aleluya!

Gratitud


“La gratitud es la memoria del corazón”.

            Jean Baptiste Massieu     

una joven con propósito
una joven con propósito

    

Gratitud es:   Comunicar con mis palabras y acciones las formas en que han beneficiado mi vida.

Recompensas de la Gratitud

  • Gozo. El desaliento es consecuencia de pasar por alto o nde olvidar las muchas maneras en que otros han beneficiado mi vida (incluyendo la manera en que Dios me ha beneficiado)

  • Amistad: El amor genuino se basa en el entendimiento mutuo de la necesidad que tenemos de otros y de nuestro aprecio por ellos.

Gratitud en el hogar implica:

  • Ayudar en las labores domésticas.
  • Elogiar las virtudes de aquellos que te aprecian.
  • Dar gracias por los alimentos.
  • Demosrtar nuestro afecto a través de detalles.
  • Hacer, unos por otros, cosas que son importantes para ellos para mostrar aprecio.

Próximamente publicaré ideas manuales para mostrar gratitud con detallitos. Espero no tardarme mucho en lo que los compilo. Dios les bendiga.

                                                                     

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